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Durante toda la vida hemos escuchado a la gente decir que no se puede tomar alcohol mientras se está en un tratamiento antibiótico por diversas razones, pero ¿es esto real?, a continuación lo vamos a analizar.

Antes que nada es importante puntualizar que si estás cursando una infección que requiera el uso de antibióticos, no es recomendable que consumas alcohol dado que éste puede llevar a deshidratación, interrupción del ciclo normal del sueño, y puede impedir que el cuerpo se cure a sí mismo más rápido, sin embargo, no todo lo que se dice respecto a la interacción entre antibióticos y alcohol es verdad.

Existen una gran cantidad de familias de antibióticos, y la mayoría de ellas no interactúa de manera negativa con el alcohol, sin embargo, existen algunos que pueden producir reacciones adversas conocidas como “efecto antabus” (o efecto disulfiram).

El disulfiram es un medicamento utilizado en el tratamiento de personas alcohólicas, provocando malestares cuando la persona ingiere alcohol, buscando con esto que el paciente lo deje de consumir, estos efectos incluyen:

  • Náuseas y vómito
  • Enrojecimiento de la piel
  • Calambres estomacales
  • Dolor de cabeza
  • Aumento en la frecuencia cardiaca
  • Dolor en el pecho
  • Dificultad para respirar

Existen algunos antibióticos capaces de provocar el efecto antabus al ser mezclados con alcohol, como lo son:

  • Tinidazol
  • Cefotetan
  • Metronidazol
  • Ceftriaxona (extremadamente raro)
  • Eritromicina
  • Linezolid (alcohol fermentado como el vino o la cerveza en cantidades abundantes)

Es importante no ingerir alcohol mientras se está en tratamiento con estos antibióticos y hasta 72 horas después de finalizar el tratamiento.

El alcohol es, además, un conocido “depresor del sistema nervioso central”, lo que significa que puede producir efectos como:

  • Somnolencia
  • Sedación
  • Mareos
  • Confusión

Por lo que al combinarlo con medicamentos que sean también depresores del sistema nervioso central, los efectos se suman, siendo mayores. Por lo que cuando estés con algún tratamiento médico, se recomienda verificar esto antes de tomar alcohol.

Existen otras familias de antibióticos que no poseen estos efectos adversos al mezclarlos con alcohol, pero que provocan que el alcohol se elimine de forma más lenta del organismo, por lo tanto, la persona se embriaga y se intoxica por alcohol de forma mucho más rápida, estas son la familia de las fluoroquinolonas, entre las que se encuentran:

  • Ciprofloxacino
  • Levofloxacino
  • Gatifloxacino
  • Moxifloxacino

Existen finalmente algunos antibióticos que pueden disminuir sus niveles en la sangre debido a la presencia de alcohol, o aumentar el riesgo de toxicidad hepática, pero estos efectos se producen cuando el consumo de alcohol es crónico y abundante, como la rifampicina, isoniazid, o la penicilina G.

Por lo tanto, la próxima vez que te encuentres tomando antibióticos y quieres disfrutar de una copa de vino o una cerveza al almuerzo, revisa las interacciones posibles, consulta a tu médico o farmacéutico y bebe con moderación.

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